El Coeficiente Intelectual prueba la inteligencia a través de pruebas relacionadas con el lenguaje verbal y numérico, dejando de lado otros tipos de inteligencia como la interpersonal, intrapersonal, kinestésica, espacial o musical. Está comprobado que este coeficiente está comprobado se puede aumentar significativamente con estudio.
A comienzos del siglo XX Lewis Terman, de la Universidad de Stanford, tuvo un papel activo en una de las etapas más oscuras de la educación estadounidense, que rara vez se menciona.
El movimiento eugenésico, que predica una mejora cualitativa, biológica y natural de la población frente a la mejora moral, económica o cultural, buscó descalificar a sectores enteros de la población sosteniendo que rasgos como la criminalidad y la pobreza eran hereditarios y que era posible identificarlos con pruebas de inteligencia.
Una de las afirmaciones de este movimiento era la idea de que todos los grupos étnicos, incluidos los europeos del sur, los judíos, los africanos y los latinos, entraban en esta categoría. Terman decía:
»El hecho de que nos encontremos tan a menudo a este tipo entre los indios, los mexicanos y los negros anuncia de forma bastante drástica que la cuestión de las diferencias raciales en lo referente a las características mentales tendrá que volver a estudiarse mediante métodos experimentales. Deberá separarse a los niños de estos grupos en clases especiales y se les tendrá que dar una enseñanza concreta y práctica. No pueden ser maestros en nada, pero a menudo se puede hacer de ellos obreros eficientes, capaces de cuidar de sí mismos. Hoy día no hay ninguna posibilidad de convencer a la sociedad de que no debería permitirse que se reprodujeran, pero desde un punto de vista eugenésico constituyen un grave problema debido a su extraordinariamente prolífica reproducción.»