Tranquilidad


La tranquilidad no es guardar, callar. No es pensar y repensar tus problemas, no es tratar de parecer entero cuando estás destrozado.

De ahí vienen enfrentamientos, explosiones de palabras que nunca hubieses querido decir, actos en los que nunca te hubiese gustado ser el protagonista.

La tranquilidad a la que nos lleva la sociedad, la intranquilidad interior.

Muros que impiden ver realidades, imágenes creadas para la guerra. Guerras que, en el fondo, se libran dentro.

La tranquilidad es transmitir, hablar, relacionarte. Es coger a un compañero y debatir sobre un problema, hablar con un amigo y vaciarte, decirle a tu jefe lo que piensas.

Recibir otros puntos de vista, minimizar tus problemas con las experiencias de otros, solucionarlos en una conversación.

Educación, respeto. Las mejores armas para poder decir lo que a uno le venga en gana, lo que necesite soltar, de lo que necesite desprenderse.


Comunicación, transparencia.


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Año I


Nadie podía imaginar lo que venía, lo que íbamos a aguantar, hasta donde íbamos a llegar. Un cierre de pocos días que sigue marcando nuestras vidas, nuestro día a día.

Si nos lo dicen antes, nos bajamos del tren, abandonamos, desistimos, protestamos. Nos ha servido para ver lo que somos capaces de conseguir, lo que aguantamos. Avanzar, resistir, pensar soluciones, mirar al futuro.

La vida también son crisis, pandemias, desgracias. La vida también es muerte. Entereza, alegría, optimismo. Solo así seremos felices, solo así disfrutaremos de lo maravillosa que es la vida.

Estudiamos, reímos, hablamos. Todo a través de una pantalla. Más tiempo para la familia, trabajar desde casa, aprovechar el tiempo. Hemos aprendido que nunca hay que relajarse, que siempre hay cosas que aprender. Hemos sido sociedad, hemos sido país.


Pensemos todo lo bueno, aprendamos de lo malo. Recordemos los aplausos, aunque un día dejasen de sonar.


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Respuesta

Si alguien te manda un mensaje honesto y sincero, contesta de igual manera.

Si no tienes tiempo sé breve, si te parece ofensivo puedes dejarlo sin contestar, y si te olvidas, pide disculpas cuando te des cuenta.

Si algún día llegas a ser una Superstar, contrata a alguien que te lleve las redes.

Cuando alguien emplea un tiempo en mandarte un mensaje que no sea automático, que tenga valor, que comente algo que pueda ser importante, no envíes un mensaje vacío.

Intenta no poner otro nombre, no envíes un mensaje que has utilizado mil veces.

Todo el mundo está falto de tiempo. El que no trabaja, estudia. Los hay que trabajan, que estudian, que cuidan a sus hijos, que tienen responsabilidades, que gestionan proyectos.

Si no llegas a todo, tómate tu tiempo, deja de hacer cosas, pero no decidas abandonar la educación, no decidas hacer las cosas a medias.

No creemos una sociedad mediocre. La sociedad no necesita figuras fugaces que tan pronto se crean como desaparecen, necesita gente de verdad, gente que quiera aportar, sumar, ayudar.

Gente que piense en los demás, y no se centre solo en lo personal, en su venta, en su marca.


Cualquier día los robots nos superarán en humanidad.


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8M

8M. Un día importante.

Importante para todo el mundo.

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Necesarias, vitales, diferentes. Madres, trabajadoras, ambas. Cuanto más crecen, más crece el país, la sociedad. Tiempos no tan lejanos donde se quedaban en casa, donde no contaban, donde se les daba un papel secundario. 

Reconocidas por todos, por ellos. Los que no, se van quedando atrás, van siendo minoría. Hoy parece necesario salir a la calle, saltarse las normas, hacer ruido. Las hay que lo hacen en los despachos, en las empresas, en las universidades, en los hospitales, día a día. Ejemplos a seguir. 

Lucha de muchas, apoyo de muchos. Las hay que se han adueñado del día, del movimiento, de todo. Las hay que nos tienen como enemigo. Muchas cosas que mejorar, mucho por hacer. 

Startups cada día más femeninas, empresas más iguales, salarios más de todos. Mentalidades que van cambiando, hechos que lo demuestran. Nos queda acelerar, quedan marchas por meter.

De seguir politizando cada gesto, rompiendo todo en mil pedazos, acabaremos festejando nuestros logros por separado. Creando una sociedad individualista, radical, con odio. Crearemos un país que no es país, resquebrajaremos las libertades por las que tanta gente ha luchado.


Unidad


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No


No escribo textos cortos, no escribo a diario. No tengo intención de vender, no me importa el B2B, ni el B2C, ni el B2B2C, ni R2-D2, ni C3PO. No tengo demasiadas métricas, no me agobio por escribir.

Escribir por placer, cuando me parece, cuando creo que hay algo que puede sumar. Escribir cosas que den que pensar, que hagan reflexionar. Escribir lo que pienso.

No fijarte en lo que hacen, en lo que dicen, dónde ponen el foco. No tener un objetivo fijo, no volverse loco. Si salen cosas, que salen, bienvenidas sean. Conversaciones, recomendaciones, consejos, aprendizaje. Contacto con personas interesantes que nunca hubiese tenido, cafés.

Todo ello a pesar de no escribir textos cortos, de no escribir a diario, de no tener métricas, de no tener intención de vender.

Hacer cosas sin obsesionarte con el retorno, en ocasiones genera mucho más retorno que a aquellos que lo anhelan. Algunos esperan eternamente.

Haz lo que te parezca mientras sea desde el respeto y la educación. Escribe, canta, baila, corre, salta. No te marques los objetivos de otros, márcate tu propio camino. No te obsesiones con tendencias, métricas u objetivos. Haz cosas con las que disfrutes.


Eso sí, haz cosas.


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Silencio


No hables, no te comuniques, no cuentes. Guarda tus problemas a buen recaudo para que nadie se entere.

Ni los lejanos, ni los cercanos, nadie.

Escóndelos en lo más profundo de ti, para que la gente piense que eres feliz. Fortalece la estructura de tu fachada para que vaya aguantando la presión, que no tengas la más mínima duda, irá en aumento.

No te apoyes en amigos, no te apoyes en familia, no te apoyes en compañeros. Los problemas guardados, hasta que enquisten.

Espera tiempo para sacarlos, hazlo cuando ya no puedas con el dolor. Así en ese momento lo harás con rabia, con desprecio, con mala educación, con odio.

Diciendo cosas que nunca hubieses deseado.

Rompe equipos, crea situaciones desagradables, haz grande lo pequeño. No expreses lo que sientes, no pidas ayuda, no pidas consejo. Descontrola lo que un día pudo ser controlable.


Sufre, llora, grita, lamenta.

Todo, pero en silencio.

Suerte.


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Estereotipos

Startupero. Mochila y zapatillas. Camiseta, polo o camisa desenfadada. Traslados en medios de transporte que respeten el medioambiente.

Tecnología y buenas marcas, aunque el salario sea bajo. Oficina diáfana, juegos, diversión. Máquina de café, fruta. Dieta sana en el trabajo, aunque en casa pidas comida rápida.

Estructuras planas, donde se tiene en cuenta todo y a todos. Trabajo duro, pero con sonrisas, carcajadas en algunos casos. Amistad, cañas, planes comunes.

El inversor. Traje. En los mejores casos americana sobre camisa formal.

Mochila se puede, pero con el nombre de una firma en la que hayas trabajado previamente y que denote que eres un Ex-algo. También se permiten de instituciones educativas, siempre y cuando sean de prestigio.

Oficinas serias revestidas en piel, al igual que los zapatos. Si aprietan que aprieten, pero elegante, diferenciando al que tiene del que necesita.

Estructuras jerarquizadas, donde al de arriba le gusta ser alabado, sentirse importante, poderoso, aunque no lo sea.

Estereotipos. Juzgar más por el trabajo, más por el interior. Imágenes creadas de un vistazo, que en muchas ocasiones nos hacen ver lo que no es, bueno o malo. Vistazo que en ocasiones ni siquiera es el nuestro. Descubrir por uno mismo.


En todos lados cuecen habas.


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Pablo y la Libertad de Expresión

Tiene que ser realmente complicado ir a la oficina después de pasar la noche quemando contenedores.

La violencia como elemento negociador.

Mejor la palabra, aunque cuesta más. Más esfuerzo, más tiempo, más momentos de reflexión, más momentos de debate, más momentos de lectura. Darle vueltas al cerebro pensando qué, cómo.

Investigar lo que se ha hecho, el porqué. Estudiar lo que hacen los mejores para aplicar sus enseñanzas. Ver las dos posiciones, reflexionar, empatizar, comparar. Tiempo, todo eso lleva tiempo. 

Es más sencillo calzarte algo cómodo y salir a luchar. Luchar a la vieja usanza, como en la prehistoria, sin cabeza, sin cerebro, sin razón.

Liberando la ira contra quien sea, contra lo que sea.

Masas enfadadas que salen a deshacerse de sus problemas. Masas que saben que los problemas volverán con ellos a casa, no se irán.

Eso sí, su enemigo es el Estado, así, en general.

Destrozos que pagamos todos, aunque algunos los sufran sobremanera. Las soluciones fáciles llevan a salidas inestables, débiles, poco duraderas. Salidas que consiguen sino nada, poco, muy poco.

Pelea con la inteligencia, con la palabra, con el conocimiento, con la sabiduría.


Mejora el país que tenemos que, aunque con defectos, es brillante.


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Del blanco al negro



Llega un día que todo cambia. Lo que ayer era seguridad, se convierte en un futuro incierto. Tonos grises y negros que impiden ver más allá del corto plazo.  

Todas las esperanzas e ilusiones se caen en un abrir y cerrar de ojos. Decisiones propias y otras muchas que se escapan de tu alcance. Algunas bien tomadas dejan de serlo por la situación económica, por un mercado imprevisible, cambiante.

Rondas que no llegan, financiación con proveedores, ERES, despidos, cierres. Estar en casa en busca de otro proyecto que ilusione, que motive. Ver pasar el tiempo y resistir, no caer en la tentación de irte a cualquier lugar por una necesidad que aprieta.

Necesidad o felicidad, difícil mantenerse firme. En ocasiones, imposible.  

En el emprendimiento se habla mucho del éxito. El fracaso, como las desgracias, no van con uno.

Hasta que llegan.

Serie A, Serie B, triunfos, Business Angels, multiplicar la inversión por 10, por 12, champán.

Un mundo de yupi donde no existen sentimientos ni emociones, solo éxito. Si afloran te hacen parecer débil, parecer que no eres feliz. Ser feliz, aunque sea con filtros, aunque todo vaya mal, aunque estés lleno de tristeza, fracaso.

Fracaso del que se habla desde el lado positivo, desde el aprendizaje superficial, camuflando la parte que duele, de la que de verdad se aprende.

Emprender es resistir, sufrir. La clave no está en ideas brillantes, sino en el control de la mente. 



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Esto debería ser LinkedIn


Gente que aporta sin esperar nada a cambio y gente que, por nada, nada. Ayudas con factura, esperando algo de cada acción.

Dar sin recibir. Recomendar por el simple hecho de que te gusta, te aporta, te anima. Publicaciones buenas sin reacciones, publicaciones mediocres con algunas, y publicaciones vacías llenas de likes.

La sociedad reflejada en las redes. Redes en las que se da valor, en muchos casos, a lo fácil, a la copia, a lo repetido.

Campañas de marketing publicadas tantas veces que te llevan a pensar si las habrás creado tú mismo. Soberbia, gurús, egos. Consejos para conseguir mucho en poco, con poco.

Gente buscando hacerse con el algoritmo de la red en vez de buscar la forma de conectar con las personas.

Siempre es más sencillo que esforzarse por crear, por sumar.

Empaparte de la lectura de otros, conocer diferentes formas de pensar, de sentir, de trabajar. Tratar de expresar quién eres, sin filtros, sin realidades paralelas, sin palabros que te hagan ascender en una escala jerárquica que solo existe en tu cabeza.

Conocimiento universal, crecimiento individual, crecimiento colectivo. Ser uno mismo, guste más o guste menos.


Único, diferente, tú.



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