Colapso


Qué barbaridad lo del otro día, colapso total. No sabía que se me podía bloquear la página de tantas visitas.

La historia es que colgué un video de una entrevista que me hicieron por el tema del blog. Al parecer resultó interesante y empezó a tener más repercusión de la esperada. Al poco tiempo alguien la colgó en Youtube y empezó a tener cierto movimiento también en Instagram. Como a las cinco horas uno de los canales de televisión nacionales más conocidos me llamó. Por cierto, ahora que lo pienso no sé de dónde demonios habrán sacado mi teléfono, tendré que investigarlo.

El tema es que querían hacerme una entrevista. Me empecé a poner nervioso, no sabía muy bien qué hacer. Primera entrevista y pasa todo esto. Sabía que mi blog no estaba mal, pero de ahí a que se montase todo este revuelo. Acepté la invitación y al bajar al portal media docena de fotógrafos me esperaban. Me habían adjudicado un noviazgo y una demanda de divorcio. Todo a la vez. Algunos comentaban mi posible fichaje por el Real Madrid mientras otro aseguraba haberme visto junto al Rey Emérito en Abu Dabi.

Yo no daba crédito, permanecía perplejo ante tal avalancha de fama. Traté de huir de ellos mientras repetía constantemente que no iba a hacer declaraciones. Finalmente encontré un taxi en el que camuflarme y emprendí camino hacia el plató.


Pero bueno, eso ya os lo contaré otro día que llego justo a la oficina.


Limpieza


Dejemos de ser cínicos e hipócritas. Hablemos con sinceridad. No es cierto, esto no es Yemen, no es Irak, no es Siria. Esto es Europa, esta cerca, sentimos el aliento en nuestra nuca.

Esto no es una guerra civil, es una invasión. Sentimos el miedo, las balas, los bombardeos. Sentimos que les hemos dejado a su suerte, que les estamos dejando morir. Quizá estén sentenciados, pero nos conviene. De entrar a atacar, podríamos acabar con nosotros mismos, la muerte nos miraría a los ojos. Y eso, nadie lo quiere. Nadie.

Todos queremos mandar armas para limpiar nuestras conciencias, nuestras almas. En el fondo sabemos que somos culpables, aunque no sepamos muy bien por qué, aunque no sepamos muy bien qué hacer. Reina el populismo barato, el quedar bien, el decir lo que toca decir. Palabras vacías, sentimientos ocultos, rabia escondida. Eso somos, en eso nos hemos convertido…


¿Hay alguien que diga lo que siente? ¿Hay alguien que sienta lo que dice?


A veces


A veces uno prefiere aislarse, evadirse de la realidad. Evitar comenzar el día echándole un ojo a los titulares, informándose de lo que ocurre. Como si por ello no fuese a pasar.

Como un avestruz que esconde su cabeza pensando que el mundo que le rodea desaparece. Quizá prefiera el negro a la dureza de la realidad. Quizá vaya un poco más allá y piense que lo que hay fuera es un sueño. Un sueño real, sin algodón ni superhéroes. Un sueño en el que simplemente no hay pesadillas ni depredadores. Un sueño tranquilo, relajado.

Si fuese el mío trataría de soñar con cosas diferentes a las que pienso, a las que siento. Eliminaría la angustia, el temor, la impotencia. Eliminaría actores de esta vida para que fuesen a actuar al inframundo. Dejaría a la gente vivir, respirar. Lo básico vamos. No pienso en algodón ni en superhéroes.


Además, de qué me sirve soñar con esto si los sueños no se eligen, simplemente llegan.

Como las pesadillas…


Boom


Y estalló la guerra. Primero la palabra, las negociaciones, el diálogo. Después los bombardeos, la sangre, la muerte.

Algunos de los que hoy están, mañana no estarán. Muchos de ellos lo saben, lo ven venir. La tranquilidad que se rompe en un abrir y cerrar de ojos. Boom. Recordamos cuando la veíamos lejos, en otros países que no están tan cerca. Pero ahora la tenemos aquí, a las puertas de una Europa que mira, que observa. Que ve como la palabra, por bonita que sea, no sirve.

Es cierto que tampoco tenemos mucho de qué preocuparnos. Si no traspasa las fronteras, las nuestras, las de la Unión, pronto lo veremos como una noticia más.

Pero imagina por un momento que nos alcanza, que lo que se derrama es sangre cercana. No estaríamos preparados para tanto. No como ellos, que lo están. Se rompería nuestra tranquilidad, nuestro día a día. El poder de unos pocos, la vida de muchos. Aunque nos creamos invencibles, protegidos, seguros. Si ellos quieren nos vamos camino al fin, a la oscuridad eterna.

Quizá nos venga bien para dejar de creernos, para valorar, para amar, para abrazar. Quizá nos venga bien para aprender la importancia de la vida, de vivir. Quizá, por poco que parezca, el verdadero lujo sea respirar, tranquilo, en paz.


Quizá haya que sacar lectura positiva de todo, aunque no la tenga…


Esto


Y en un abrir y cerrar de ojos, lo que un día esperabas con ansia, abandona el futuro y se cambia al pasado.

Rápido, sin darte cuenta. Has disfrutado, reído, bailado. Ahora solo quedan recuerdos. Anécdotas de un presente que se diluye rápidamente, que te acerca de nuevo al lunes, al martes, al fin de semana. Ese presente que en un abrir y cerrar de ojos cambia de mes, de estación, de año. Ese presente que cierra etapas mientras anhelas volver a lo que un día fue.

Pero ya no, por mucho que quieras. El deseo se tiene que conformar con el recuerdo. Echarás de menos aquellos tiempos que dejaste pasar, aquellos lunes de los que te quejaste, aquellas mañanas de madrugar. Lamentarás aquellos momentos en los que querías ver correr más rápido a las agujas del reloj. Si hubiese hecho, si hubiese aprovechado.


Lamentarás las quejas por un pasado que, visto desde el ahora, no pinta tan mal…


Inspiración


Sentí como la inspiración volvía. Llevaba unos días flojo, como apático a la hora de escribir, hasta que de pronto Zas.

Estaba escribiendo un pequeño texto y dije Anda pero si estás aquí. La Muy había estado fuera unos días, pero decidió volver. Cuando lo sentí, cerré el puño e hice un gesto de victoria. Por la calle, así, sin más. Cualquiera que me haya visto habrá dicho Que le habrá pasado a este.

Quizá si el gesto con el puño lo hubiese acompañado con un grito explicativo del estilo La inspiración ha vuelto, todo hubiese quedado aclarado. Aunque bueno, a algunos quizá les hubiese desubicado aún más. Como no saben que tengo un blog y publico a diario por aquí.


Pero tampoco era plan de andar gritando calle abajo Tengo un Blog, Publico a diario…


Expertos


Somos expertos en cargar contra el presente. Contra el que sea, contra el que toque en ese momento. Siempre añoraremos un pasado mejor, desearemos un futuro de ensueño. Todo mejor que el presente.

Quizá porque es el único momento en el que podemos cambiar algo. Quizá eso nos dé miedo, nos frene, nos detenga. Quizá nos sintamos más cómodos en la protesta, buscando culpables externos de los males que llevamos dentro. Quizá sea más sencillo dejarlo para el futuro y culparnos de aquel pasado. Todo contra el presente.

A pesar de ser lo único sobre lo que cimentar esos sueños futuros y el momento en el que aprender de lo vivido. De los errores, de los aciertos. Es el momento en el que podemos parar, pensar, cambiar, empezar. El momento para abandonar lo que no nos hace felices y comenzar cosas nuevas con ilusión. El momento en el que evitar que presentes futuros se llenen de lamentos, de lloros, de lágrimas.

Todo parece que se puede hacer en otro momento, en un presente futuro. Quizá desde allí veamos un pasado perdido por no haber dado el paso, por no haber vivido aquello que un día fue presente.


Y que no, no volverá…


Comunicado


Se me ha ido de las manos, tengo que reconocerlo. El crecimiento ha sido tremendo en los últimos meses y tengo que tomar esta decisión.

Estaba desatendiendo mensajes, dejando de contestar comentarios, emails. No quiero ser así, es algo que detesto y me prometí a mí mismo cuando era pequeño que si algún día eso ocurría, tomaría medidas al respecto. Ese momento ha llegado.

Es por eso que hoy quiero presentaros a Manuel Franganillo Hernández. Él será mi Responsable de Redes Sociales y Comunicaciones Externas. Tiene una dilatada trayectoria en este campo y es por eso por lo que la decisión ha sido relativamente sencilla. Quiero agradecerle el interés desde el primer momento y todas las facilidades que ha puesto para su incorporación.

Experto en Poses y Horarios de Publicación, tiene un Máster en Respuesta de Comentarios en el Tiempo Indicado y ha trabajado durante muchos años como Responsable de Algoritmos Cambiantes sin ningún tipo de Sentido. De aquí en adelante tanto él como yo quedamos a vuestra disposición para lo que necesitéis.


Muchas gracias por vuestra comprensión y por vuestra paciencia.


Pelos


Cómo cambia un pelo de estar anclado a dejar de estarlo. Uh, que pelazo, Monísimo, Ideal. La verdad que tienes muy buen pelo y ese peinado es realmente favorecedor.

Hasta que se suelta, hasta que se va. Ahí todo cambia. Se mezcla el asco con las malas noticias. Bueno será que estoy cambiando el pelo. Tratas de convencerte, buscas porqués. De todas formas el resultado es siempre el mismo. Acaben con ese pelo. En el baño, en la cama, en el sofá, donde sea. No tiene que estar, no tiene que existir.

Disculpe camarero, tengo un pelo en la comida. Oh disculpe señor, ahora mismo le retiramos el plato. Están invitados al café, al postre y a tantas cosas como les venga en gana. Pobres pelos. Pasar del todo a la nada en cuestión de segundos.

No sé si lo saben, quizá no exista comunicación entre caídos y anclados, pero si supiesen el futuro que les espera seguro que se agarrarían para no caerse nunca. Me imagino su caída a cámara lenta mientras gritan un largo No y agitan sus brazos tratando de volver donde siempre habían estado.


Y sí, lo sé, los pelos no tienen brazos.

Tampoco gritan.


Tos

Antes era preocupación, eran cuidados. Quieres tomar algo calentito. Ahora todo ha cambiado. Distancia, recelo. Todavía recuerdo ese Ay cogiste frío, el Tienes catarro eh o el Madre mía que tos.

Esas cariñosas palabras se han convertido en miradas incriminatorias, en cuchicheos, en dedos acusadores. Sí, ha sido ese de ahí, hay que tener cuidado con él, parece infectado. Ya nadie se preocupa por tu salud sino por la suya propia, sálvese quien pueda. Ese agua que entra por mal sitio, ese atragantamiento tonto, esa tos que simplemente es tos. Nada está permitido ya. Una vez toses, aun a sabiendas que es por alguna razón justificada, sientes las miradas, escuchas los comentarios, ves cómo la gente se aleja.

En un primer momento estabas convencido del porqué de esa tos, pero con tanta presión tu cabeza empieza a darle vueltas a todo. Espera un segundo, Y si es Covid. Maldita sea, es cierto el otro día estuve con este y si no recuerdo mal me dijo algo sobre contacto estrecho. Aunque realmente no sé en qué contexto me lo dijo.

Las manos empiezan a sudar, aumentan las pulsaciones, un sinfín de preguntas se amontonan en tu cabeza. Y si no es catarro, Aviso a toda la gente, Cancelo la cena, Antígenos o PCR, Será Delta o la temida Ómicron, Cerré con llave la puerta, Habré dejado la vitrocerámica encendida, Qué habrá sido de aquel que venía conmigo a clase.


Al poco tiempo dejas de toser y todo vuelve a la normalidad.