Sonrisa


Hay miradas que necesitan boca para transmitir el mensaje completo. Todos tenemos una. Aunque luego no seamos capaces de plasmarla en las fotos, aunque se nos queden en el espejo del baño, del ascensor.

Falta algo. En ocasiones dejas volar la imaginación tratando de poner boca a una simple mirada, imaginando la nariz que mejor encaja. La sonrisa se intuye por el movimiento de la mascarilla, por las arrugas que aparecen junto a los ojos.

Aun así, no tiene comparación. Difícil distinguir la real de la que te manda a hacer puñetas. La media sonrisa, la tímida, la de lado, la forzada, la tonta. La sonrisa que va acompañada de rojo en las mejillas.

Todo lo que nos hemos perdido este tiempo. Deberíamos tener una sonrisa perenne por lo vivido, por lo pasado, por estar. Nunca hubo un día más apropiado para celebrar la libertad de expresión.


¡¡¡¡Preparen sus sonrisas!!!!


¡Ojo!


Está mal visto dejar correr el agua, ducharte demasiado tiempo, no reciclar. Papel, plástico, vidrio, residuos orgánicos, restos, pilas, electrodomésticos, CDs, cápsulas del café, aceite, ropa. Respiro, trago saliva.

Está mal visto hacer un uso ineficiente de la luz, poner demasiado el aire. Sudor. Está mal visto tener coche, a no ser que sea eléctrico. Aun así, mejor bicicleta, patinete, segway, skate. Aunque te juegues la vida, bien visto. DEP.

Está mal visto dejar de lado el transporte público, fumar, beber, no hacer deporte. Está mal visto escuchar la música alta, ver la televisión, no leer, estar tirado en el sofá, utilizar demasiado el móvil.

Está mal visto comer carne, grasas. En algunos casos todo aquello que provenga del animal. Hasta un huevo en cualquiera de sus versiones. Está mal vista la violencia. La clásica y las que van apareciendo. La zapatilla, mal vista.

Está mal vista la ropa de mala calidad y la excesivamente cara. Está mal visto comprar mucha ropa y está mal visto andar con ropa vieja. Está mal vista la derecha desde la izquierda y la izquierda desde la derecha. Está mal visto el que veranea lejos y está mal visto el que veranea cerca.


¡¡¡¡Hay que andarse con ojo!!!!


Cambio


Lo que cambia la vida en un año. Para bien o para mal. Prefiero quedarme con el bien. Ver poco a poco claridad, hasta deslumbrarte. Un túnel negro, en el que ni siquiera palpas las paredes. La soledad de teletrabajar por necesidad. Sin reuniones diarias, ni semanales, ni mensuales. Ni siquiera son reuniones.

El único miembro de la oficina, el jefe, el empleado. Entrevistas cargadas de nervios, de necesidad. Lucha constante por demostrar quién eres, lo que has sido, lo que estás dispuesto a ser. Saber que el momento llega, volverte loco pensando cuándo. Mirar el reloj, tachar días en el calendario.

Tratar de ir rápido sin ser tú el que marca el tiempo. Repetir una y otra vez la misma conversación. Ayuda, comentarios que tratan de levantar la moral y consiguen lo contrario, aunque sea con buena intención.

Saber que todo llega. Aunque suene a frase hecha, todo llega. La vida, en muchas ocasiones, es justa. Aunque la injusticia parezca cebarse con uno en momentos determinados.

Subimos la barbilla, abrimos la boca y con la cabeza alta…


¡¡A comernos el mundo!!


Extremo


Los de extrema. Los extremos, todos. Los que odian, los que detestan, los que no soportan. Los que catalogan lo que no es extremo de extremo. Los que nunca dirán que son extremo. Extrémame que te extremo. Hoy día todo es tan así, que aburre.

Por culpa de ellos la gente abandona la cordura, el respeto. Muchos abandonan por no sentirse solos, se cambian al lado oscuro. Donde no hay luz para ver la realidad, donde desaparece hasta la objetividad.

Ganan puntos los insultos, las acusaciones. Tienen un guion del que no se salen. Aunque tengas razón te hacen pasar por tonto, por loco. Los medios están tan manipulados que terminan informándose por Whatsapp. Claro que sí.


¡A que te extremo!


Ya mismo

Hoy, ya, ahora. En ocasiones todavía más. Ahora mismo, ya mismo, exclamaciones. Que quede clara la inmediatez. Vamos, venga. No queremos las cosas mañana, ni esperar un poco, no. Rapidito.

Aunque después no lo uses en una semana, da igual, qué más da. La cabeza se queda tranquila, necesita adrenalina de presente. Hay que acelerar, aunque no sirva para nada en el futuro, aunque llene un vacío que no existía.

Con tanta evolución nos hemos dejado la paciencia por el camino, nos hemos cansado de esperar, hemos sucumbido ante el presente más inmediato, ante la felicidad más pasajera.

Dejamos de disfrutar el camino, olvidamos que hay rutas inexploradas cocinadas a fuego lento. Acabamos autoexigiéndonos de más, cargándonos de presión. Llegando tarde a cosas que ni siquiera han empezado.


Pensando en ganar tiempo, no hacemos más que perder vida.


El Alquimista

Una historia que relata las aventuras de su protagonista, Santiago, en búsqueda de su Leyenda Personal. Trabajo, sufrimiento. Pasos necesarios para alcanzar lo que se busca, lo que se desea. Deseo con el que todo se alinea para acabar consiguiéndolo.

El camino de la vida, decisiones que marcan, lugares por los que aprendes para no volver. De los que guardarás siempre un bonito recuerdo. A veces tenemos cerca lo que buscamos lejos. Es obligatorio trabajar, tocará sufrir. Caminar por el desierto para conseguir los objetivos, para conocerse a uno mismo, para mejorar.

Un libro con el que reflexionar, con el que pensar. Una lectura que jugará con el pensamiento para ir un poco más allá de las palabras, para ir relacionando las historias de Santiago con tus propias vivencias.


»A veces es imposible detener el río de la vida»

»Toda bendición no aceptada se convierte en maldición»

»No todos pueden ver los sueños de la misma manera»

»Las personas aprenden muy pronto su razón de vivir. Quizá también sea por eso que desisten tan pronto»

»Cuando quieres algo, todo el Universo conspira para que realices tu deseo»


Autor: Paulo Coelho

Extensión: 199 páginas

Precio: Libro 11.95€


Perdedores

Tenemos miedo de decirle al dueño que recoja lo del perro, de comentarle algo al que tira un papel. No se nos ocurre reprochar a la que escupe el chicle ni al que sacude por la ventana.

Nos gusta protestar, pero en silencio. No vaya a ser. Ya tenemos bastante con lo nuestro, con los problemas que tiene la vida, no estoy yo para líos.

Después nos suben la luz, los impuestos, los peajes. Nos confinan en grandes ciudades si soñamos con trabajar. A veces ni soñando. Juegan con la ilusión de millones de personas y pierden. Suelen perder.

Mientras callamos. Nos manifestamos en los bares, ponemos el mundo patas arriba a medida que las cañas hacen efecto.

Si sales a la calle eres, si no sales es porque, si vas con esos eres de ellos, si eres de ellos entonces. Los nuestros, los vuestros, los otros, los de más allá.

Se diferencia por colores, sin posibilidad de mezclarlos. No entiendo cómo no andamos a guantazos por la calle con lo mal que nos llevamos.


Lo han conseguido. Aunque suelen perder, a nosotros nos han ganado.


Excusas


Los de la excusa. Los del no, pero. Los del yo entendí, los del pensé que. Los que ponen ejemplos para ganar tiempo. A veces ni eso, a veces simplemente gesticulan, hacen ruidos.

A los que les gusta hacer las cosas a medias. Los que en ocasiones no llegan a un cuarto. Los que llenan las reuniones de nada pudiendo hablar de lo que sea. Capaces de tratar cualquier tema.

Trabajo, motivación, equipo, el verano del 96, Azúcar Moreno en Eurovisión, el gol de Mijatovic para ganar la séptima, la nueva línea de BMW, el documental de Rocío Carrasco. No se cortan un pelo. Polifacéticos, camaleónicos.

Son expertos del pasado y visionarios del futuro. Su presente ni lo mentes, no hay por donde cogerlo. Se nota que no saben de nada, pero ahí están.

A la hora de rendir cuentas, nunca cuadran. Idean estrategias que les permiten parecer que hacen sin hacer, aunque todo el mundo sabe que ni hacen ni tienen intención de hacer.


Lo que lleven por dentro, es otro cantar.


Menos


Menos móvil, menos emails, menos horas sentado por cumplir. Menos inmediatez, menos presión. Menos descanso con pantallas, menos vidas ajenas.

Menos claxon, menos insultos, menos discusión, menos prepotencia. Menos objetivos inalcanzables, menos autoexigencia, menos perfección. Menos ruido, menos imagen, menos envidia. Menos tiempo perdido.

Más sonrisas, más cercanía, más tranquilidad. Más tiempo con amigos, con familia. Más cañas, aunque sean sin alcohol. Más lectura, más imaginación, más deporte. Más educación, más respeto.

Más paciencia, más tiempo para uno mismo, más pensar. Más sacar lo de dentro, más ayudar al de fuera. Más cultura, más riqueza interior, más admiración, más cariño. Más conversaciones interesantes, más debates. 


Hoy día, por desgracia, menos, es más


Vaciada


Pasear y cruzarte con gente cada vez más mayor, ver poca juventud. Lo que crece hoy aquí, si crece, mañana se desarrollará allí. Aunque se quiera, no hay opción.

Son tiendas sin clientes, bares sin consumiciones, parques sin niños. Noches a las que la fiesta abandonó hace mucho tiempo. Ciudades con poco movimiento, pueblos inmóviles. Liquidación por cierre, se vende, se traspasa.

Encontrarte a tus amigos en otras ciudades, tener más fuera que dentro, volver a ver a pocos, tener fuera a muchos. Gente a la que le llega su tiempo de descanso, pero tiene todo lejos, a todos fuera, a desmano.

Moverse por el mundo en busca del cariño familiar. Cuesta. Por mucha tecnología que exista, por mucho que mejoren las comunicaciones.

Democracias que privan soterradamente de libertad a sus ciudadanos, sociedades en las que solo sirve estar donde digan, donde obligan. Aunque duela, aunque sea una temporada, aunque uno no quiera. España vaciada por políticas, por políticos.


Habrá que ver cómo la rellenamos.