El Ascensor

Nadie recuerda ya aquellas conversaciones, aquellos silencios. De los más incómodos que un ser humano puede soportar. Palabras que se enlazaban una tras otra sin importarle si quiera al que las enlazaba.

Esos momentos en los que pensabas que ibas a subir solo pero de pronto ZAS. Aparecía una extremidad que paraba el movimiento de la puerta. Menos mal, vengo tan cargada.

Bajabas mirándote en el espejo, hasta que se paraba en una planta que no era el cero. Formalidad. Entraremos, aguantará, de cuántos es. Todo en pregunta. Si, no estamos tan gordos. Bueno de sobra, vosotros sois delgados. Bromillas. El mundo ha cambiado.

Como está el tiempo. Bueno, en fin. A qué piso ibas, ya casi estamos. Ruido de llaves, tos sin necesidad. Ha enfriado, así, de repente. El tiempo está loco, dicen que mañana mejora.


A veces me pregunto cómo tiene que ser vivir en un rascacielos…


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