Lotería


Hoy es el día del A mi nada, A ti. Nada a mi lo jugado, si es que todos los años lo mismo. Que mala suerte la mía, este año llevaba diez décimos y nada. No yo este año había comprado muy poco, la verdad.

Pero bueno oye que no falte salud, que eso es lo más importante. Dicen que al año la mayor parte de los que hoy celebran están arruinados eh, no pienses que es un cuento de hadas. Y si te pones a restar lo que te quita Hacienda y tal y cual, no queda tanto. Imagino que les tocará mucho a los que hacen cola durante ocho horas a la puerta de una administración de lotería, eso aumentará notablemente la probabilidad de éxito. Sí, eso creo, aunque dicen que lo que realmente premia los boletos es frotarlo por la barriga de una embarazada, no sé.

He escuchado esta mañana a una mujer que decía que iba a comprar el boleto premiado y a última hora compró el 9 porque era el número de su cumpleaños. Ah si, Qué curioso. Yo a un hombre que vio cómo compraban el boleto premiado justo delante de sus narices, a unos chicos que finalmente no lo compraron porque se quedaban sin dinero para tabaco y a un señor que sabe que compró el boleto, pero el otro día estuvo ordenando la casa y no sabe dónde lo ha metido. Teme haberlo tirado.

Ah bueno, después estoy yo, que tenía el 89148 y tocó el 86148.



No sé si decirles algo porque dependiendo desde donde se mire el seis puede llegar a ser nueve…


Nudo


Cómo tiene que estar la cabeza para apretar el nudo. Ese nudo que acabe con todo esto de una vez por todas, el que libere. El nudo que acabe con la pesadilla en que se ha convertido la vida, el sueño de vivir.

Cómo tiene que ser pensar, preparar, elegir. No sé si quiera si se eligen las cosas. La ropa, la silla, el soporte, el escalón. No sé si se piensa días atrás, si es un arrebato. Igual que hay mil formas de vivir, habrá mil formas para dejar de hacerlo. Un poder individual que afecta a un colectivo. Muchos reflexionarán sobre lo ocurrido, verán lo que un día no vieron, entenderán mucho de lo que escuchaban, de lo que sentían.

Quizá seamos todos un poco débiles para enfrentarnos a ello cara a cara. Más allá de publicaciones, más allá de alzar la voz cuando lo hacen todos, cuando se lleva. Como ahora. Pelear a diario tratando de que todo vuelva a ser como un día fue, tratar de hacer ver a alguien que, en parte, se ha quedado ciego. Quizá la propia vida le haya cegado, quizá quiera estar cegada para no ver más de esta vida.

Cómo tiene que ser vestirte por última vez, mirarte al espejo. Como tiene que ser tu último Whatsapp, tu última conversación, tu última canción, tú última mirada. En la mayor parte de las vidas las últimas veces llegan sin avisar, tan callando. Es parte de la gracia de este viaje, esa necesidad de disfrutar, de vivir cada minuto, cada segundo.

Como si todo se fuese a terminar mañana, sin la angustia de saber que es tu último momento. El que sea, da lo mismo.   

Cómo tiene que ser Subirte, Respirar.


Fin.


Guapos


Cómo son los guapos que van de guapos. Bueno y los feos que van de guapos. Por no hablar de los normales que van de guapos o los que saben que no son guapos pero también van de guapos.

Todo el mundo sabe poner cara de guapo, de su Yo guapo. Suele salir en confianza, en un ambiente distendido y con cierta vergüenza. Pero hay gente que sale con ella a la calle como si nada. Esa mirada con los ojos ligeramente cerrados tratando de hacer prominentes los pómulos. No sé si me explico. Suele ir acompañada de boca en tensión, pero sin que se note. Quizá sea para definir los labios, a saber qué demonios se les pasa por la cabeza.

No miran a nadie. Si saben que les miras aprietan aun más los labios. No me mires feo vulgar, pensarán. Su mirada es recta y paralela al suelo. Paralela hasta el infinito, no agachan la mirada aunque se tengan que atar, no sé muy bien cómo lo hacen. Paso firme y constante. No les verás fijándose en un abrigo, en un perro, en alguien guapo, gracioso, diferente, peculiar. No. Ellos van a lo suyo, viven en su mundo de guapos y ya está. Es mejor no molestarles.

Qué cantidad de cosas se deben perder, con lo bonito que es mirar. Al final es como que pierden un sentido. Aunque quizá hayan perdido el sentido hace tiempo.


Lo que no sé es cómo se llevan entre ellos…


Normal


Para definir lo que es Una persona normal, diría que es lo que la mayor parte de la gente dice ser en una entrevista de trabajo.

Diría que todo el mundo, pero ya sabemos cómo está el tema hoy día y seguro que alguno termina ofendiéndose si le meto en el saco. Pues yo no, Yo no soy de esos, Exijo una rectificación. No hay derecho. Pero vamos eso. Es como que la gente tiene interiorizado lo que es, y aunque rara vez lo sea, lo sabe expresar. Por cierto, aunque esté hablando de la gente yo también me considero gente, que quede claro. Por si alguno salta. Acaso tú no te crees gente, eh. Quién te crees que eres.

Más allá de eso sería interesante definir lo que es ser normal. Preguntarnos Quién es normal, Hay alguien normal, Por qué queremos ser normales, Conoces realmente a alguien normal, Hasta dónde llega la normalidad, La normalidad es divertida, Cuándo se pasa a la siguiente fase, La siguiente fase es la locura o hay una fase intermedia.


¿Dónde demonios estoy yo…?


¿Cómo?


A veces me preguntan Oye Manuel, Cómo se leen tus publicaciones. Yo siempre digo lo mismo, a gusto del consumidor.

Es cierto que tienen pausas, cambios de personajes, preguntas sin interrogaciones, mayúsculas donde no debería. Pero bueno, más allá de eso en mi cabeza todo fluye con diferentes voces, por lo que me gustaría que se leyesen de igual manera. Alguno dirá Es que yo no sé poner voces. Inténtalo. 

Acaso no sabemos todos poner voz de tiquismiquis. Boca circular y tono agudo, mientras ponemos cara de pajarillo y agitamos la cabeza con un ligero movimiento. La clásica voz de hombre de pueblo o la refinada voz del de ciudad. Con todo el respeto a ambos, que después se me echan encima los colectivos en defensa de.

Que levante la mano aquel que no sepa poner voz de mujer cursi, de tío chungo, de Troy McClure, de actor americano, de Van Gaal, de Raphael. Qué sabe nadie. Quién no sabe poner la voz del Rey Emérito. Me llena de orgullo y satisfacción. O de argentino, de inglés, de italiano. Alora, Arrivederci. Tantos y tantos acentos. No sé, lo típico. Aunque no sea tal cual. Recuerda que estás leyendo, nadie te va a escuchar.


Pero bueno nada, para que lo sepáis. Como hay gente que me pregunta…


Recto


Te ven, les ves, no importa. Por mucho que trates de seguirles no hay quien pueda.

Caminas recto por la calle, tienes las cosas claras, sabes a dónde vas. De pronto se cruza en tu camino uno de estos. A pesar de caminar por la acera su rumbo no está claro, no son contantes. No es que hagan movimientos bruscos ni giros repentinos, pero recto no van.

Son ligeros cambios de rumbo imperceptibles al ojo humano. Llega un momento en el que o cambias el tuyo o te estampas. Es como que te van cerrando el camino. A pesar de ir bien, a pesar de hacer lo correcto. Le miras como diciendo, Pero tú. Ellos nada, no se han enterado siquiera, lo tomarán como algo habitual.

Igual les han enseñado a caminar así, con tanta reforma educativa todo es posible. A veces ocurre incluso llevándoles delante. Ahí miras hacia arriba pensando que te pueden estar vigilando, alucinas. Tus movimientos los replican a pesar de no estar viéndote, te cierran el paso. Es como un sexto sentido. No sé. Quizás sean casualidades de la vida.


O quizás no…


Salido


Piensas, Escribes, Borras, Escribes, Piensas. Vaya, quizá quede mejor así, no mejor Asá. Definivamente así. Enviar. Click.

Los hay pensados y repensados, después están los otros. Los manuales automatizados. Son los que escribes mientras escuchas la trigésima canción de una lista de Rock que pusiste a primera hora y que ya no sabes qué demonios está sonando. Parece ser Maluma. Son esos que mientras los escribes, puedes mantener conversaciones mirando a los ojos, los que te permiten estar planificando la tarde o recordando alguna anécdota del fin de semana.

Son esos en los que dices adjuntar lo que no adjuntas, los que en ocasiones te hacen saltarte palabras. Son los que a veces te hacen cambiar la U por la I y terminas despidiéndote con Un salido. En algunos casos será totalmente cierto que detrás del mensaje haya un salido, más allá de que quiera enviar un saludo. Son totalmente compatibles, los salidos también saludan. No me quiero imaginar lo que tiene que ser un salido maleducado.


Pero bueno, ese ya es otro tema…


Aeropuerto


Al final, siendo sinceros, solo hay tres tipos de personas en el mundo. Los que llegan con mucho tiempo al aeropuerto, los que van normal y los que llegan al límite.

El tema aeropuerto se puede cambiar por cualquier lugar en el que haya que coger un medio de transporte. Hay que destacar que todos piensan que los raros son los otros. Los que van con tiempo se impacientan cuando ven los minutos pasar y no están allí, en la misma puerta. Al aeropuerto se va, por lo menos, con cuatro horas de antelación. Imagínate que, Como haya atasco, Ya verás tú si. El tiempo de espera no les parece una pérdida, pues aprovechan para hacer cosas que ocupan su tiempo como si ese tiempo estuviese siendo aprovechado.

Los que van normal no tienen los problemas de los anteriores. En el camino piensan en lo que se les habrá podido olvidar en la maleta o si se habrán dejado alguna luz encendida, nada interesante. Tachan al resto de locos, sin comprender por qué la gente no puede ser normal. Como ellos.

Los últimos apuran cada minuto. Realmente no hacen nada, no implica que hayan estado liados haciendo algo interesante, no. Pueden estar pasmados mirando un vídeo de Instagram o esperando que se les enfríe el café. Muchos de ellos lo hacen con la boca abierta y la mirada perdida. Vamos a perderlo, Ya verás, Como lo pierda te vas a acordar. Que no, que vamos bien. Con salir media hora antes, de sobra.


Por lo general, los muy ]+*%&~$!! , suelen llegar a tiempo…


Realidad


La realidad quiere acabar con la vida, con la real. Con la de sentir, palpar, ver, escuchar. Con la de disfrutar del entorno, del de al lado. Con vivir.

Parece que todo eso ha quedado a un lado, casi olvidado. Parece que hay que crear mundos paralelos, vidas ficticias. El parecer se impone al ser. Poses estudiadas, imágenes llenas, interiores vacíos. La naturalidad ya no se lleva, todo es mejor con una o varias capas de maquillaje, con varios filtros. Colores para tratar de tapar el gris, para tratar de despejar con ello cielos llenos de nubes.

Quizá simplemente haya que adaptarse, asumir. Ver que la vida cambia hacia un mundo virtual deshumanizador, donde muchas de las cualidades se pierden entre fachadas de cartón. Lo que antes era importante, puede dejar de serlo. Quizá las características de las personas sean otras, quizá los valores cambien, quizá simplemente desaparezcan. 

Debe desagradar mucho lo que tenemos, debemos soñar con un futuro idílico. Al menos eso piensan los que están detrás de todo esto, los que nos manejan. Acabaremos perdiendo el control de nuestras vidas. Quizá ese control lo hayamos perdido hace tiempo.


Esperemos que nunca sea cierta la frase de que cualquier tiempo pasado fue mejor…