Agradecimientos


Agradezco mucho al diario Expansión por no haberme sacado nunca. Lo hago extensible a El País, El Mundo y El Economista. En general a todos los periódicos, puesto que nunca me ha nombrado ninguno.

Aprovecho el momento para añadir a todos aquellos medios que han decidido no contar nunca conmigo, ha sido un verdadero placer.

No me puedo olvidar de los webinars a los que no he sido invitado y a los que sin duda podéis acudir en mi canal de Youtube, que por el momento no tengo. Tengo que citar a mis queridos grupos de ClubHouse, Twitch, Tuenti, Fotolog y Messenger, donde por cierto, a día de hoy, todavía sigo recibiendo zumbidos.

Es importante recalcar que os tengo presentes a todos y cada uno de vosotros al despertar, es un placer levantarme y ver todas las interacciones. El alto volumen me impide contestar correctamente a cada uno de los mensajes, pero daros por satisfechos con que me acuerde ahora de vosotros.

No se me puede olvidar el cariño que recibo día a día por la calle. La gente viene, se me acerca, me mira y no me saluda, porque evidentemente no me conoce de nada.

No salgo en medios, ni en canales, ni en webinars. No soy CEO, CFO, CIO, CTO, COO, CCOO ni UGT. Tengo una vida discreta, peculiar, diferente, maravillosa, mía.


Lo anormal hoy día, es tener una vida normal


Salud


Sangre, sufrimiento, muerte. Meses de lucha, de esfuerzo. Pasar al pasado sin reconocimiento, con una palmada en la espalda, sin más.  

En su presente hubo aplausos, a diario, desde cada rincón. Aplausos que sonaron, pararon y no volverán.

Se hablaba de salir, de agradecer. Pero la sociedad olvida, la política incita a ello. Nos hace menos país, menos todo.

Llegó la confrontación, el ruido. El que ellos no hacen, el que no les sale. Con el que hoy día, por desgracia, parece que se consiguen las cosas.

Once años de estudio, de lectura, de publicar, de crecer. Para ellos mismos, para los demás. No parar nunca para no quedarse atrás, seguir el ritmo de una de las profesiones más exigentes, con más tensión, la que tiene más responsabilidad tiene. 

La profesión que nos allana la vida, que nos la prolonga, que nos ayuda a vivirla con los nuestros. La que cuida el bien más preciado. 

Salir a la calle, reconocer. Darles los abrazos que les debemos, aunque sean sin contacto, de lejos.

No será así. 


Memoria a corto plazo para los demás, aunque para lo nuestro, exigimos siempre el largo plazo. 


Cumpleaños


Un año por aquí, publicando, escribiendo. Tratando de decir con poco, mucho.

Jugar con las expresiones para que el mensaje de mi cabeza llegue a otras con total nitidez. La mano que obedece al pensamiento, que lo mejora, que lo maquilla.

Parar, pensar, reflexionar. Desconectar para conectar con uno mismo, hablar de tus pensamientos, recordar sentimientos.

Aprender haciendo, hacer aprendiendo. Hacer siempre, no parar. Comenzar nuevos proyectos, por pequeños que sean, por grandes que parezcan. Comenzar.

La tensión de la primera publicación, la relajación con sucesivas. Descubrir tu estilo, conocer personas, conocerte a ti mismo. Tiempo.

Escribir, liberar lo que tienes dentro, lo que quieres expresar, lo que permanece oculto, encerrado. Rebuscar, empezar con algo que nunca habías pensado hacer.

Resultados del movimiento, de haber hecho click un día en publicar. Comenzar previamente con un blog de lectura, mucho antes con los libros. Un día me pareció y lo intenté, un día quise compartir.

Escribir. Recibir en ocasiones mensajes que hacen ver que suma, que sirve, que ayuda. Transmitir, aunque sea un poco. Descubrir, descubrirse.

Un día tuve miedo, reparo, vergüenza.


Vencí


Sonreír

Prepotencia. Lo que le sale cuando el de enfrente es menos por servirle el café.

Servilismo. Lo que le sale cuando se siente por debajo del que tiene enfrente.

Tratos diferentes en función de la apariencia, de la posición. Estar por debajo en ambos casos.

Historias fabulosas detrás de la barra de un bar, personas maravillosas sentadas en un despacho. Esfuerzo, sacrificio.

En cualquier sitio encontrarás padres ejemplares, hijas fabulosas. Encontrarás lectores empedernidos, deportistas, escritores, músicos, conversaciones profundas.

Felicidad escondida en cada rincón, tristeza presente en cualquier parte. Vidas plenas tras un mostrador, vidas vacías en coches de lujo.

Tratar a la gente por igual, aprender del mundo y que el mundo te descubra.

Respeto, aunque tu día sea malo. Educación, aunque la vida te esté poniendo piedras en el camino.

La elegancia no va en la vestimenta, la educación no va en la clase social. Sonreír más allá del puesto, del dinero, de la posición.


Sonreír frente al espejo si hace falta, para ir haciendo de la sonrisa un hábito


Vivir

Un niño cae, se raspa, sangra, llora, se levanta.

Un niño cae, se raspa, sangra, llora, se levanta.

Siempre se levanta. Si no lo hace solo, lo hará con ayuda. Ninguno queda tendido en el suelo para siempre. Estamos hechos para persistir, para luchar, para volver.

Un adulto se cae, se raspa, sangra, llora, se levanta. Las caídas duelen, dejan tocado, se sienten de otra manera. Más profunda, menos hacia afuera, mucho por dentro.

Algunos guardan demasiado, no curan sus heridas, no hablan, no expresan. Los hay que lo tratan, piensan, hablan, reflexionan. Se apoyan en personas para superar la caída, para erguirse de nuevo, para ser una versión mejorada de lo que un día fueron.

A los primeros no les cicatriza, se les vuelve abrir con el mínimo roce. Van perdiendo con el tiempo, van sufriendo en silencio. Quizá sea por ello que algunos desisten, abandonan, dejan de luchar. Coger esa mano que sirve para volver, ese hombro en el que llorar, esos cafés que se enfrían con tanta palabra.

Quedarse tendido en el suelo como un niño, sangrar, llorar, levantarse y continuar.


Vivir


Volar

Todo es criticable, lo hagas bien o lo hagas mal. Un gesto, una mirada. Percepciones de las que rápidamente se sacan conclusiones, juicios sin jueces, veredictos sin pruebas.

Depender de los comentarios, de las sensaciones, de las percepciones. Estar seguro de tus pasos, planificar viajes.

Tratar de volar alto para verlo todo desde otra perspectiva. Tus sueños, alcanzables. Sin importar las críticas que reciban, los comentarios sobre tus alas, las miradas en tu despegue. Serán los que aplaudan en el aterrizaje.

Ver la vida con tus propios ojos, quedarte con lo que de verdad importa. La gente que te habla desde el corazón, los que estarían orgullosos de verte arriba, los que te ayudarían si estás abajo.

Admiraciones mal gestionadas. Los que quisieron ser, pero nunca serán. Los que hablan por no estar callados, los que quieren parecer algo que ni siquiera conocen, los que quisieron ser lo que nunca han luchado. Los que hacen de menos a pesar de estar siempre restando.

Confiar en uno mismo, probar, descubrir. Rodearte positividad, combinar colores, jugar con las ideas, probar experiencias, descubrir por uno mismo.

Vivir la vida como cada uno quiera, sin ceñirse a los parámetros que alguien dijo que eran los correctos, donde alguien un día vio su propia felicidad.


Volar


Actitud


Los que buscan el cinco y se quedan en el cuatro. Los que siempre tienen que ir a la reclamación. Los que rascan décimas para tratar de conseguir lo que no merecen.

Los que envían emails por cumplir, los que llaman para que quede registrado, los que envían la información sin siquiera revisarla. Los que hacen lo justo, lo mínimo, lo escaso.

Falta de ganas, falta de interés, se nota. Trabajo mediocre, muy por debajo de lo que podría ser.

La repetición de estas acciones llevará a la gente a pensar que lo que falta es capacidad, el equipo se resiente. Menos confianza, menos consejos, menos preguntas, te vas quedando solo.

El círculo se cerrará cuando tu cabeza también lo piense, cuando tú mismo creas que ya no, que no así, que no hay nada que hacer.

Bloqueos, malos días, problemas, fallos, errores. El diez, difícil, pero si es tu objetivo, no bajarás del siete. Notable, por encima del Bien, viendo de lejos el Suficiente.

Pequeños detalles, el día a día, la diferencia entre estar arriba y estar abajo.


Actitud.


Comodidad

A veces inevitable, otras por pura comodidad. Comodidad que lleva a la insatisfacción, al descontento, a la frustración.

Conformarse con lo que viene sin influir en tu futuro, sin tan siquiera intentarlo.

Son muchos los que buscando fracasan, cierran, vuelven a empezar. Triunfos interiores, felicidad inexplicable para los que no se mueven, el juego de la vida.

El movimiento individual genera movimiento a tu alrededor. Tarde más o tarde menos. De él salen colaboraciones, acuerdos, socios, proyectos.

Conformarse, esperar. La espera lleva al olvido, a vivir de recuerdos, a pensar vidas que podían haber sido, pero no fueron. Vidas que, de no cambiar, nunca serán.

Meterte en una rueda que no deja de girar, a la que es difícil ponerle freno. Dejar la vida pasar esperando a la jubilación, aunque lleves mucho tiempo en ella.


Sin sacar el potencial, sin brillar, sin demostrar, sin demostrarte.


Creerse

Cuando el que se cree más, realmente no lo siente. Cuando el que se siente menos, podría creerse mucho más.

Circunstancias que llevan a creerse, a sentirse. Momentos en los que no se refleja lo que uno es.

El que se cree más, ganaría felicidad bajando unos escalones. El que se cree menos debería subirlos para estar a su propia altura. Hablar consigo mismo, localizar los problemas, atajarlos. Vencer miedos.

Cercanía, ayuda, apoyo. Lo que le falta a uno y a otro. El que cree haber perdido valor por sus circunstancias, por malos momentos. Valor que no desaparece. Se desempolva y vuelve a brillar.

Ocultar miedos, parecer grande cuando eres pequeño, pasar desapercibido cuando tienes mucho que decir. Sensaciones generadas dentro, que nada tienen que ver con la realidad.

Problemas guardados que unos exteriorizan con mucho y otros con muy poco. Unos soberbios y arrogantes, otros inseguros, silenciosos.


El que se cree más, pero se siente menos.

El que se siente menos, pero es mucho más.


Tranquilidad


La tranquilidad no es guardar, callar. No es pensar y repensar tus problemas, no es tratar de parecer entero cuando estás destrozado.

De ahí vienen enfrentamientos, explosiones de palabras que nunca hubieses querido decir, actos en los que nunca te hubiese gustado ser el protagonista.

La tranquilidad a la que nos lleva la sociedad, la intranquilidad interior.

Muros que impiden ver realidades, imágenes creadas para la guerra. Guerras que, en el fondo, se libran dentro.

La tranquilidad es transmitir, hablar, relacionarte. Es coger a un compañero y debatir sobre un problema, hablar con un amigo y vaciarte, decirle a tu jefe lo que piensas.

Recibir otros puntos de vista, minimizar tus problemas con las experiencias de otros, solucionarlos en una conversación.

Educación, respeto. Las mejores armas para poder decir lo que a uno le venga en gana, lo que necesite soltar, de lo que necesite desprenderse.


Comunicación, transparencia.


¡Suscríbete!